Hola =)
Estoy un poco más contenta. Pero no por razones que me deban alegrar, sino más bien por el descubrimiento. Aclaro: me alegra el hecho del descubrimiento, no de lo descubierto. (o sacarme la careta) una vez más, y de manera desconcertante.
Básicamente, me dí cuenta o caí en que tengo un inseguridad tan pronunciada que me lleva a hacer cosas por demás estúpidas, desubicadas, ordinarias y que me desfavorecen como persona.
Por principio, mi inseguridad me lleva a entender que no es creíble que si quiera me aprecien, hablando hasta por la más mínima virtud que pueda yo poseer, y por tanto, me ingenio un juego de poner a prueba los 'te amo' y los 'te extraño' son reales o no. Ya he mencionado esto.
Con poner a prueba me refiero a formular preguntas, analizar las respuestas en profundidad, intentar caer mal y así ver la reacción del otro, echar celos (no soy muy buena), comparar desaforadamente, ser incrédula y todas otras situaciones que dejen al descubierto el verdadero sentimiento (para conmigo, siempre negativo) de la persona en cuestión.
Por otro lado, sé que nunca me voy a conformar de las respuestas- reacciones que obtenga y así decida evaluar (sin derecho) todo el tiempo.
Y ahora noto que todas mis actitudes y emociones se basan en la inseguridad y desconfianza.
Lo malo, es que se ha tornado automático.
No puedo sentarme cerca de él sin previamente pensar en: ¿hoy me quiso? ¿Dentro de 5 minutos me seguirá queriendo, como dice? ¿Qué hago para asegurarme si me continúa amando? ¿Me amo? Y demás inquietudes molestan que se activen con el simple suceso de verlo.
A partir del momento junto a él (o, de hecho, cualquiera que me concierne) comienza la batalla hasta saber si me quiere o no, o qué carajo le pasa! No se siente bien la duda constante.
Recuerdo haber llegado a rebajarme a niveles poco usuales en los cuales me dejé usar, manipular, humillar y ser obligada (figurativamente) a besar los pies de mi mentor.
Y claro. Las cosas que hace uno por un poco de amor y los resultados poco óptimos.
Seguramente sobrepasé la línea y me entregué a él como un paquete sucio y perdido, sin destino.
Allí todo concuerda. El tipo nunca hizo nada y no tiene la culpa, pero en mi pensamiento era: con todo lo que doy, ¿todavía no me quiere?
Me sentía devastada, inútil, fracasada, aturdida quería morirme si no me amaba, no deseaba respirar, prefería ahogarme en el llanto diario de las 21 hrs. antes de salir al mundo nuevamente. ¿Y creen que podría pasar otra vez por lo mismo? Creo que una vez más terminaría matándome.
Y como cualquier persona (cuerda), no quiero, ni debo.
Y esto conlleva probar contundentemente lo que dice o demuestra el otro. Ante cualquier torpeza, ante cualquier vacilación, ante cualquier comentario que desfavorezca lo que estoy averiguando, de inmediato descarto la idea de amarme y esas cursilerías baratas de compra y venta, sumada la liquidación.
Lamento siempre ser así. Compulsiva-depresiva.
Pero no puedo no hacerlo, no pensarlo.
Mirar a la persona que amas con todo tu ser e imaginar que no te aprecia.
¡¿Otra vez?! No.
Y defiendo la posición del otro. Desconfío obsesivamente y soy por demás cruel para recibir hallazgos.
Está muy mal evaluar. ¿Quien soy yo para hacerlo? Y ¿qué hago yo intentando dejarlo en vez de interrumpir el lloriqueo y demostrarle amor de cual se pueda enamorar? Todo al revés lo mío.
Soy obsesiva, histérica, desconfiada y controladora, inconformable e inhumana, una persona terrible en sus pensamientos y con las decisiones que tomo, es solo un progreso hacia menos amor.
Y luego de todo esto, celosa.
Un día se irá y no volverá y su culpa no será y preferible hacer las cosas correctamente.
iiamii
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