Estoy en camino de poder. De creerlo. Qué se yo. Uno nunca sabe de las cosas que puede llegar a ser parte (bueno, sí).
Quitar ilusiones, típico en mí.
Creerlas, imposible.
Y se pueden dividir dos posibilidades. Ambas plenas en sus vigencias, claro. Ambas calificables para la realidad (está bien, no).
Primera de todas; que no. Es en esos momentos (siempre) donde soy transparente, difusa, desaparecida, olvidada (concluyendo) y es prácticamente imposible. No pasaría. Porque dentro de mi cabeza no circulan sensaciones muy benéficas que digamos, y por tanto, cuesta creer en que algo sí pueda satisfacer esta necesidad de amor.
Refiriéndome a esto, apartando mi estetica, mi incredulidad, mi insensatez, mi idiotez.
Segundo; puede que si pero quizas no. Claramente, nunca es un sí en la integridad, pero no pinchemos globos y consideremos que tal vez. Es engorroso comprenderlo, lo sé, pero rescatemos que nunca sería factible idearse feliz, si jamás lo fué. Cierto? Y es un repetitivo no, porque sí. No hay facultad que permita discernir que puede ser un si, o un no. Es siempre no. No?
Llevando a cabo esto que es: ser escaso, inepto para alguien que uno ama es la realidad. Mi realidad.
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