viernes, 28 de enero de 2011

Devociones para ocasiones emergentes (fragmento)

"¿Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
¿Quién quita sus ojos del cometa cuando estalla?
¿Quién no presta oídos a una campana cuando por algún hecho tañe?
¿Quién puede desoír esa campana cuya música lo traslada fuera de este mundo?
Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.
Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.
Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti. " -  John Donne - Gran Bretaña (1572- 1630)

"[...]nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti."; un simple ser humano no tan idealizado, ni tan excluido entiende que su muerte o su inexistencia se torna irrelevante, indiferente, que no cambia al mundo.
Pues este poema lo desmiente.
Todo ser humano, persona o ser, es parte y conforma algo en este mundo.

Es una cadena. Es como perder a un amigo, y los malestares psicológicos se contagian. No?
Implicaría un dolor para muchas personas, que se transfiere en sus vidas, en sus actividades y al mundo que lo rodea. Y ese mundo, te conformaba a ti. O más bien, tú lo conformabas.
Por eso jamás dudes de tu utilidad como ser vivo.
Eres muy importante para que el mundo gire.
Eres mucho más que vida. Y no eres tu cuerpo al cuál podrás aniquilar.
Aún así, no terminarás contigo.
El mundo te necesita fuerte y vital. No te menosprecies ni minimices.
Tu poder es indispensable para las demás vidas. Tú eres parte de otras vidas.
Y otras vidas son parte de ti. De tu interior.

Era costumbre hacer sonar lentamente campanas ante la muerte de cualquiera.
Entonces... eres parte de este mundo, y ese cualquiera también.
Las campanas no solo doblan por cualquiera, también lo hacen por ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario