Son días en los que me camuflo, y quiero estar sola, con mi pensamiento. Sola.
Pensar en el amor de mi vida, pero a la vez no tenerlo. Contra crear en ambiente que me rodea. Indagar los buenos resultados que se puedan llegar a presentar.
Hacer la contra.
De momentos a otros me aparto del mundo y me cubro con cierta vestimenta poco llamativa. Acorde a mi situación.
En estos desquiciados días, mi nivel anoréxico sube, mi inducción al vomito se presenta, mi ego baja, mi dolor de cabeza es inquietante, mi cara se asemeja a un alfiletero, y mi pequeño mundo, pero mío al fin, se convierte en no mas que una porción irrelevante del mundo externo, ese que está afuera, más allá de tus ojos.
Se pasa por estados absolutos de intentos suicidas internos, claro. Más allá de lo habitual.
La culpa es un requisito importantísimo para ser poca cosa, pero a su vez sobresalir drásticamente. ¿Mencioné que mi cara es un alfiletero?
Ya pasando por esto, volvemos al mismo tema desde el origen de las entradas.
Muchas cosas se dijeron pero no esa condición de encapotarse y no dirigirle la palabra por 4, quizás 5 días. Todo dependiendo del grado de fusión de mis neuronas.
Partiendo de esto, encuentro insoportable hacerme pasar por algo, que jamás seré y en estos días, particularmente no me caben las estupideces,y las mentiras incondicionales.
No.
Si un punto frágil se puede hallar en mi, es la poca capacitación que tengo de afrontar una mentira, y suponer ser una estúpida y creer. Obviamente...
En consecuencia, la culpa de no hablarle ni mirarlo por ser que no haya motivos aparentes, o simplemente existe el hecho de que en este, o estos momentos no puedo creer sus mentiras con la misma facilidad que logro los días restantes, es bastante alarmante para cualquiera de mis conocidos, y una actitud en exceso injusta de este lado.
No es que me gusta "creerle" y pretender que nada ocurre al fin. Pero tengo mis días en los que amo creerlo y, después, aparecen por defecto, estos días miserables que tanto amo y amaba y amaré porque son la única verdad... Días que debo asegurarme que deben ser así por siempre. Días en los que comprendo que no voy a ser amada, nunca por nadie.
Y acá es donde vuelvo a la fuente de las entradas.
Mi incesante maldición, sacrificio, dolor insobornable y poco manipulable.
Podría quedarme callada por el resto de mis días, y que gritaría cuando esa situación de abandono, ya prevista, se presente. Pero aun así callada, tranquila.
Yo tengo bajo control las expectativas, y las decisiones futuras. Ya las conozco por propia perspectiva, por haberlo vivido y sobrepasado y haber sido tan sobrevalorados que me marcó como lápiz al papel.
Cuyo valor es cierto, concreto y tangible. Muy poco amoroso.
Y aunque lastime con esa gravedad, estoy dispuesta y más preparada para confrontarlo con ese valor inmenso. Ya no me importa quedar sola, o no. Pasará, como todo tiene que pasar dos y más veces en la vida. En mi vida. No interesa...
Respectivamente a lo dicho, aunque sea yo la injusta, la mujer poco ética, sus pelos no se mueven.
Sea o no la señora con conocimientos, solo salen silencios de su boca y no oigo ni una lágrima.
No es que las busque pero...
Y enterarme de lloriqueos absurdos, que luego caen en el pozo de la princesa y el sapo, o en brazos amorosos, o en coincidencias psíquicas, o afinidad con otra, es otra cruel mentira que me tienen de duelo a mí, y no a él.
Yo lloro porque no me ama, el porque no le hablo porque no me ama. Y lo sabe. Sabe que no lo hace, aunque intenta, no sé con que intención, demostrármelo (que jamás lo ha intentado) y proponerse darme huelga para conformarme, convencerme, y anteriormente confesarse, es no más que perdida del tiempo.
Yo lo amo, muchísimo. ¿Pero qué sentido tiene amar y no poder volcarlo a la realidad, si se teme a que el prójimo (ojala lo fuera) se enfurezca, se incomode, se irrite por que, claro, el no lo siente y no tiene la necesidad, le parece estúpido, desubicado, o poco necesario? Eh?
Ya Dios sabrá como me sentiré, si apagada, o como ahora cuando mencione: "Soltame..."
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