No me trago más tus cuentos. No creo más en tus palabras. No escucharé más tus mentiras. No quiero compartirme contigo, ni que me des parte de ti. Estoy cansada de estar así, con la incertidumbre.
NO ME AMAS y debería comprenderlo, aceptarlo y seguir adelante de alguna manera. Aunque cada día la tarea se facilita; cada día entiendo más tus pocas ganas de estar conmigo, las pocas ganas que siempre has tenido.
No pretendo que lo hagas, pretendo que de una vez por todas me digas que no lo haces y enfrentes el terrible error que cometiste creyendo que me amaste todo el tiempo que tuvimos juntos, y el que no estuvimos.
Quisiera pedirte que no me llames, que no me busques, que no me pienses. Si te olvidas de mi, es porque jamás resulté lo suficientemente importante. Porque yo, lejos tuyo, te pienso, te extraño y te amo, cada día más.
Me hace sentir pésimo entender que malgastas tu tiempo, y tu saliba intentando conformarme y no alejarte, mientras que todo lo que quieres, que estoy segura que quieres, es irte. Y te doy la oportunidad.
Nunca te reclamé, nunca agonicé frente a ti. Y me dispongo a dejarte ir sin problemas con tal de abandonar esa inmensa estupidez en la que me encuentro hundida.
Me sofoca la crueldad con la que debo tratarte para que saques lo peor de ti, pero lo peor de cada uno es lo que lo convierte en verdadero.
No siento necesidad de abandonarte, pero si la necesidad de que me abandones.
Siento ganas, muchas ganas, de amarte y quererte, y poder abrazarte todos los días de mi vida, pero compartir tiempo con seres que no me quieren, y pretender cumplir un capricho, no puedo.
No lo soporto.
No soporto la falcedad.
No soporto TU falcedad, con la que me torturas dulcemente a diario y yo caigo como pluma y el piso se siente siempre rígido. Todos los días de mi vida.
Aunque al cabo del mismo, vuelvo a saber que nuevamente fui estúpida. La mejor de todas.
Por creer ser la única, por creer ser la que quieres, por creer ser lo suficiente, y nunca llegar a ser demasiado. Por imponerme al amor que le tengo a mi soledad. Por creer que las cosas pueden cambiar, y no pueden. No conmigo. Yo no puedo creer en lo que jamás se mostró como tal.
Y amaría tener lo que te enamora, tener lo que prefieres, y no puedo darte nada. No tengo nada.
Y... ¿me quieres? No tengo nada, entonces... ¿me quieres?.
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