De repente el miedo se apodera de mí; miedo a tenerte para luego tener que separarme de ti por un tiempo que quizás sea breve y, que gracias a ese beso aguado que me diste parecerá todo un siglo, parecerá una eternidad sin fin.
De repente siento que me enamoro de ti, que perdí el control de mis actos y que en el estomago comenzaron a volar mariposas que un día guardé en una jaula para no volver a sufrir. Que me duele tenerte pensando que quizás solo soy un espejismo para ti, que en lugar de una diosa, aqui solo hay una simple mortal, que en lugar de ser una reina soy una plebeya común que anda por la vida cazando sueños... persiguiendo anhelos.
De repente solo tres cosas puedo decir: hoy te siento, hoy te amo, hoy vibro por ti... y no quiero saber qué pasa, no quiero entender porqué llegué a este punto, no quiero escuchar razones, sólo deseo recorrer a paso lento este puente de emociones que tendiste ante mí y disfrutar el camino con los ojos vendados sin pensar en mañana, sin pensar en ayer, dejándole todo al cielo y también a la esperanza como quién no espera nada y a escondidas prueba el sabor del todo.
De repente, mi cielo, me voy a la cama sólo a pensarte.
De repente, cariño, soñaré contigo y susurraré en tu oído eso que hoy te quise decir, eso que sabes hoy siento por vos.
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