Y quiero empezar diciendo que estoy cargada al tope de pensamientos depresivos, de malas actitudes, de fieras intenciones, de negativas discusiones, y de desamor. Sí, señor. Desamor.
Porque quiero poder tomar buenas dosis de potentes calmantes, dormirme en la bañera, no comer, y morir al fin, simplemente morir.
Y constantemente presiento que poner pruebas en el camino del amor de mi vida, son malas actitudes, malos sobornos, manipulaciones repetitivas y simultáneas.
Todo un acto de amor, para algunos.
Acompañando a las malas intenciones que se suman a la colección. Por el hecho de ser tan persistente en quedar sola, abandonada, como se supone debería estar. Sin distracciones absurdas.
Pero se rescata el hecho de ser tan obsesiva en ese sentido, pero comprometerme con la persona más paciente del mundo. Y no lo juzgo. Ni lo critico.
Pero amaría una vez tener la razón en mis predicciones.
Y claro que la tengo. Esta distracción es del todo absurda, y se supone que debería quedar sola, y abandonada. Ya por demás patético resulta el verme con alguien.
Por otro lado esa compulsión a desatar discusiones y malos momentos. Toda una distorsionadora de la realidad. Toda una cuentera mentirosa.
No estoy en una novela, señores. Mi vida es pacífica hasta que me encuentro débil, y el lado negativo oculto de las cosas, salen a la luz. Los trapitos salen al sol y vuelvo a ver el mundo oscuro que hay.
Aunque, siendo franca, estoy enamorada de esa tristeza, de la melancolía que fluye dentro de mí y de la inspiración que atrae, o la cual viene detrás. La amo.
Finalmente mi interminable desamor, el cuál es la base de mis malos días, y pesadillas diarias.
El peor miedo es aquel que se tiene cuando se sabe lo que ocurrirá.
Y mejor saber que pasar desapercibido.
Que vivir en un mundo paralelo creyendo en hadas, arco iris, flores verdes y pajaritos de colores pastel.
No. Me niego a ser así de tonta y tragarme los cuentos de jardín materno.
Ya crecí, y asumí mis errores, mis confusiones, y mis tropiezos amorosos.
No quiero volver a caer tan profundamente en la ridiculez de pensar en ser amada, y cuando lo vivo, es totalmente lo contrario.
Sin embargo, no logro capacitarme para comprender que nunca nadie me va a querer jamás.
¡No puedo!
Así como es imposible para mi creer que me ama, también me es imposible creer en que no es verdad.
Tengo la cruel confusión que me asota contra las paredes abstractas de mi mundo paralelo todos los días en saborear la dulce, infinita tentación de sentirme querida. O al menos que alguien sienta la misma intensidad en el amor de mi vida, como yo la siento.
No sé si lo amo correcta, o incorrectamente, pero lo amo con una tierna pasión que me encanta, pero destruye internamente sabiendo que nunca recibiría lo mismo de su parte...
Duele no sentirse amado, aunque sea un poquitito en un momento diminuto del día... u.u